¿Se puede rechazar una Herencia?

La respuesta es sí. Los herederos que son llamados a una herencia tienen la potestad de aceptar o repudiar (rechazar) la misma, este derecho es conocido como Ius delationis.

¿Por qué?

Existen diversas causas pero vamos a examinar los motivos principales:

  1. Porque existe la certeza de que hay más deudas que bienes en la herencia. Como ya sabemos, el heredero va a suceder al testador en todos sus bienes y derechos, pero también va a suceder en todas las deudas. Si el heredero considera que en la herencia todo son deudas, debe repudiarla porque si acepta el heredero va a responder a dichas deudas con su propio patrimonio. Por ello, existe una tercera vía, que el heredero acepte en beneficio de inventario, donde solo va a responder de las deudas hasta donde alcance el propio patrimonio de la herencia.
  2. Por el alto coste de los impuestos a los que deberá hacer frente antes de adquirir la herencia (el impuesto de sucesiones y el impuesto de plusvalía), porque, aunque existen ciertas bonificaciones habrá que estar a lo que disponga la comunidad autónoma y a otros factores, llegando incluso a veces a no afectar a nuestra herencia.
  3. Por la exigencia de una serie de gastos para reformar los bienes que se van a heredar como puede ser la reforma de una vivienda heredada en ruinas.
  4. También puede ocurrir que el propio heredero decida renunciar a la herencia para beneficiar a otro heredero.

 

¿Cuáles son los requisitos para que la renuncia tenga validez?

  1. No se puede rechazar ni aceptar una herencia hasta que la persona haya fallecido, por lo que el llamado a declarar su voluntad debe estar seguro de que el causante ha fallecido así como de su derecho a heredar.
  2. Se exige tener capacidad de obrar, es decir, tener libre disposición de sus bienes de acuerdo con el art. 992 del Código Civil, y faltando dicha capacidad serán sus representantes legales los que tengan que aceptar o repudiar, como en el caso de los menores de edad bajo patria potestad.

Es importante aclarar en este apartado que tampoco va a tener validez la renuncia hecha sobre la legítima futura entre un heredero legítimo y el que la debe a tenor de lo dispuesto en el art.816 del CC, en cuyo caso va a ser nula y va a poder reclamarla el heredero cuando muera aquel del que la hubiera renunciado con la exigencia de traer a colación, es decir, añadir al caudal hereditario del causante, aquellos bienes que hubiera recibido por dicha renuncia.

 

¿Cómo se renuncia a una herencia?

La renuncia a la herencia debe ser expresa ante notario y en documento público o auténtico, es decir, en documento donde se pruebe que es el autor, en un plazo de hasta 30 años y es que cuando alguien es llamado a una herencia el derecho hereditario, que es lo que se llama al derecho de los herederos a aceptar o repudiar una herencia, se establece este plazo por analogía por el Tribunal Supremo ya que no viene establecido en el Código civil, pudiendo entonces una persona manifestarse a los 29 años. Para impedir que haya un abuso de esa situación se reconoce a los interesados en la herencia (como puede ser un legatario, un acreedor, otros coherederos) el derecho a acudir al notario para pedirle que avise al heredero de que tiene desde ese momento 30 días naturales para aceptar, aceptar en beneficio de inventario o ejercer su derecho a deliberar, es decir, el derecho a antes de pronunciarte sobre si aceptas o repudias solicitar que se haga un inventario para ver exactamente que va a ser tu herencia.

Si dentro de ese plazo de 30 días el heredero no se manifestase, se entenderá aceptada la herencia.

¿Cuáles son los efectos de la repudiación?

Desaparecen todos los efectos en cuanto nunca hubieras poseído la herencia, tiene que ver con la posesión civilísima porque dice que cuando una persona acepta la herencia el heredero ha poseído los bienes desde el momento en que se abre la posesión, aunque haya tardado 6 meses en aceptar. Llegado el momento, si finalmente repudias se entiende que nunca lo has poseído para todos los efectos de la posesión, procediendo al llamamiento de los herederos sustitutos si los hubiera.

Por otro lado, en caso de sucesión mixta, es decir, que el heredero es llamado a la herencia por sucesión testada y sucesión intestada, si repudias la herencia testada, se entiende que también repudias la herencia intestada.

Por último, la renuncia de la herencia no podrá hacerse en parte de acuerdo al art.990 del CC, es decir, en las herencias no se permite sólo aceptar una parte y rechazar otra como pueden ser rechazar las deudas y aceptar el resto, sino que se acepta o se renuncia la herencia en su conjunto. No obstante, ello no impide que el hijo o descendiente que ha sido mejorado pueda rechazar la herencia y aceptar la mejora siempre que se atribuya por vía de legado de acuerdo al art.890 del CC, del mismo modo se permite aceptar la herencia y rechazar la mejora cuando se trata de un legado.

¿Qué ocurre con la porción vacante que ha sido rechazada, pasa a sus herederos?

Hay que distinguir según se haga la sucesión intestada o la testada, como también algunas reglas especiales como es la legítima ya que no es lo mismo renunciar a la herencia que renunciar a la legítima:

  1. Sucesión intestada: Si no hay testamento, los que tienen que suceder (según las reglas de la sucesión intestada) son los hijos en primer lugar, si hay tres hijos y uno repudia la herencia lo hace para él y para su estirpe, es decir, para su descendencia y, por tanto, su parte acrece a los demás hijos del causante, por lo que la parte que le corresponde a los hijos en lugar de dividirse entre tres, ahora se dividiría entre los dos hijos que si aceptan la herencia.

 

  1. Sucesión testada: Lo primero que se debe hacer es examinar si el causante hubiera previsto en testamento una sustitución si se da la renuncia (dicha institución es conocida como sustitución vulgar) en cuyo caso será llamado con preferencia. Si no hubiera nombrado sustituto, entra en juego el derecho de acrecer, siempre que el testador no hubiera excluido explícitamente tal derecho y además, requiere que dos o más herederos sean llamados a una herencia sin especial designación de partes, es decir, si he dicho específicamente que parte le corresponde a cada uno, ya no puede haber derecho de acrecer como designar un 40% del total de la herencia a un heredero y un 60% a otro y por último, se requiere que uno de los llamados muera antes, o que renuncie a la herencia (como es el caso) o que sea incapaz de recibirla.

Si no se cumplieran estos requisitos, no se puede dar el derecho de acrecer y la porción vacante pasa a los herederos legítimos del testador, es decir, se abre la sucesión intestada de acuerdo al art.986 del CC.

 

  1. Sucesión forzosa: Cuando se produce la renuncia de la legítima debemos distinguir:
  • Si se trata de la parte de libre disposición: En este caso opera el derecho de acrecer cuando la parte de libre disposición se deja a dos o más de los herederos forzosos o a alguno de los herederos forzosos y a un extraño.
  • Si se repudia la legítima, no cabe hablar del derecho de acrecer, porque en realidad los herederos forzosos ya tienen un derecho propio a la absorción de la legítima independientemente de la voluntad del testador.
  • En cambio, si se repudia la mejora se ha discutido sobre si existe derecho de acrecer o no, y la doctrina moderna apoya que, si cabe el acrecimiento, y que por tanto, si hay dos hijos y uno de los mejorados repudia, el otro hermano será acrecido porque se entiende que es lo que hubiera querido el fallecido.

Para acabar, es importante mencionar que si el heredero fallece después del causante pero sin haber aceptado o rechazado la herencia, esa facultad se transmite a sus sucesores y que en ningún caso, la renuncia de la herencia va a afectar al derecho de usufructo sobre la herencia del cónyuge que sobreviva.

Una de las características esenciales de la repudiación, es que es irrevocable, es decir, no se puede solicitar la nulidad una vez hecha, salvo que aparezca una de las causas recogidas en el art.1265 del Código Civil (error en el consentimiento, dolo, étc). Por eso te recomendamos que nos consultes tu caso, para que podamos examinar con detalle tus circunstancias y puedas estar seguro de que tomas la decisión que más te beneficia.